Perfil - Sergio Martín Pérez para Conexión Política
Mijaíl Gorbachov: la vida de un hombre detrás de la cortina de hierro
¿Qué habrá pensado el joven Mijaíl Gorbachov en aquellos días de vida campesina en su localidad natal de Privolnoye? Quizás ni en la más profunda de sus cavilaciones consideró los sinuosos caminos de la Unión Soviética y su incidencia en el escenario internacional. Las esquirlas esparcidas por el mapa de un mundo turbulento después de una afrentosa Segunda Guerra Mundial. El humo venenoso de Chernobyl recorriendo impune el continente europeo. Mucho menos hubiera conseguido imaginar que la frontera ideológica que se tendía sobre el planeta sería uno de los grandes pesares del Siglo XX.
Aquel operador ayudante en una cosechadora de cereales no sabía de las decisiones que debería tomar una vez ungido como presidente de la URSS. De sus pretenciosas esperanzas conferidas a la Perestroika y al Glasnost como estrategias para mantener incólume a la Unión Soviética. De obtener el visto bueno de una líder tan trascendente como Margaret Thatcher. O de su acercamiento a los Estados Unidos con el afán de terminar con las diferencias que habían sustentado a la Guerra Fría, un esfuerzo que le valió el Premio Nobel de la Paz en 1990.
No obstante, poco sabía aquel joven Gorbachov que sus esfuerzos por conservar la integridad de la Unión Soviética resultarían insuficientes y que su renuncia tendría lugar en la navidad de 1991.
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