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José Cáceres, un luchador

 

Perfil - Juan Pablo Arias para Conexión Política

 

José Cáceres, un luchador

 

Lunes feriado, mediodía. Un persistente viento acompaña la agradable temperatura primaveral. El centro comercial de Paraná está vacío, pocos autos circulan por las calles, la ciudad parece desierta. La cita es en 9 de Julio 251, sede del Partido Justicialista de Entre Ríos. Las puertas y ventanas están cerradas, como las de todos los comercios en ese día no laborable. Toco el timbre como si se tratara de un domicilio particular; José Cáceres me estaba esperando. Aunque prolija y bien cuidada la oficina carece de distintivos personales. Escritorio, computadora de rigor y una imagen de Eva Perón detrás, como custodiando. El termo y el mate completan la postal. “Esta oficina es del presidente del Partido (y gobernador de la provincia, Gustavo Bordet), como él nunca viene la uso yo”, aclara. Cuenta que trabaja tres días allí y tres días en el despacho de calle Santa Fe, que es el que la Cámara les asigna a los legisladores.

En la actualidad José Orlando Cáceres es diputado provincial del Frente CREER, secretario del Partido Justicialista de Entre Ríos y presidente honorario del Club Paraná, pero empezó desde abajo, hizo toda la carrera política, escalón por escalón, de presidente de la Unidad Básica hasta vicegobernador de la provincia. Su infancia y adolescencia no fueron fáciles. “Yo nací en lo que hoy es el barrio Perón (de Paraná). Un barrio obrero, humilde. La mayoría de los habitantes obreros del ferrocarril, por la cercanía con la estación de trenes”, relata.

Reconoce que participó en muchas peleas callejeras, “estaba enojado, como resentido con todo”, asegura. El boxeo y la política lo arrancaron de las manos de la marginalidad. “La vida me estaba empezando a llevar por un contexto complicado, mi familia estaba dividida y yo estaba rencoroso”, recuerda. Luego profundiza: “faltaban cosas en casa, yo no tenía zapatillas, iba todos los días a la escuela con la misma ropa, eso me generó rencor, estaba rebelde y enojado con todo y el boxeo fue fantástico –dice con énfasis– porque me contuvo, al igual que la política”.

A los 17 años empezó a practicar boxeo. Antes siquiera de conocer las primeras técnicas y estrategias lo subieron al ring, como para probarlo, “yo ni siquiera me sabía vendar”, rememora. Peleó contra alguien con experiencia. Entre risas asegura que ahí aprendió “que era eso de ver estrellitas, perdí”. Pero él sabía muy bien lo que era defenderse, la calle se lo había enseñado. “Siento que nunca me desperté de la primera piña que me pegó, pero el entrenador me convenció que empezara a practicar boxeo diciéndome que había metido buenas piñas y que casi gano”, recuerda con orgullo. Practicó muchos años el deporte, pero compitió solo dos. Participó en 32 peleas amateurs y obtuvo dos subcampeonatos barriales. Entrenó con rigurosidad hasta que “me metí de lleno en la política”.


A su génesis peronista habrá que rastrearla en la influencia de su mamá. “Mi viejo era radical, siempre hablaba mal de Perón. Mi vieja era compañera. Él se fue y mi vieja se puso la familia al hombro, así que siempre de su lado”, señala el hoy diputado provincial. También fue importante en su formación política identitaria la muerte de Juan Domingo Perón cuando apenas tenía 11 años. Asegura que “me golpeó mucho el día que murió, nunca me voy a olvidar, porque yo nunca había visto llorar a personas grandes”. El 1º de julio de 1974 José fue hasta el puente que atraviesa Avenida de las Américas, que quedaba cerca de su casa y de su escuela, sobre él pasa el tren, debajo los autos y en ese entonces descansaban a la sombra obreros ferroviarios. Esa siesta, como tantas otras, fue a charlar con los operarios. “Me quedó grabado; vino una persona, otro trabajador, y les contó a sus compañeros que había fallecido Perón y los tipos se largaron a llorar. Nunca había visto llorar a un adulto varón”, evoca.

Su carrera política fue y es amplia y siempre en ascenso. Antes de llegar a la vicegobernación juró como concejal de la ciudad de Paraná, fue el presidente más joven que ha tenido el Concejo Deliberante; ocupó la vicepresidencia de la Caja de Jubilaciones de la Provincia; también encabezó la dirección de Atención Comunitaria del Ministerio de Salud y Acción Social. De su paso como titular del Instituto Autárquico Provincial de la Vivienda (IAPV) dice casi con jactancia que fue “la época de oro del IAPV”. Durante la primera gobernación de Sergio Urribarri actuó como ministro de Desarrollo Social de Entre Ríos.

Pese a su desempeño en varios cargos políticos institucionales asegura que “siempre un militante político tiene que ser un militante social, tiene que integrar una organización intermedia”. José ha cumplido sobradamente con esta idea, fue seis veces presidente del club Paraná y dirigió la Asociación Civil Centro Comunitario Solidaridad que creó y organizó durante años la Fiesta Nacional del Mate, hasta que fue traspasada a la Municipalidad de la ciudad.

Hoy la vida lo vuelve a poner en el centro del ring para enfrentar la más dura de todas sus peleas, no hay adelante un adversario deportivo o político, no tiene que combatir contra la pobreza o las necesidades materiales, hoy la disputa es sin reglas, contra una cruel enfermedad, que a veces le provoca un “dolor inhumano”. El resultado no está escrito pero José Cáceres hará lo que siempre hizo, dará pelea.

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